10-12-2004, 12:19
Hola, leyendo por aqui y por alli me encontre con esta noticia fechada a dia de hoy 10-12-2004 en Chile.
A pesar de la negativa del Ejército para aportar al tribunal los nombres de sus custodios
Tras 31 años, VÃ*ctor Jara tiene justicia
Jorge Escalante
La Nación
El juez Juan Carlos Urrutia procesó como autor intelectual del crimen del artista popular al teniente coronel (R) Mario ManrÃ*quez Bravo, quien en 1973 era comandante del centro de detención Estadio Chile. Ahora, el magistrado va tras los oficiales autores materiales de torturas y de 34 balazos.
¡Mira mis manos, mira mis manos... me las machacaron para que nunca más volviera a tocar la guitarra¡â€?. Fue la respuesta de VÃ*ctor Jara cuando el periodista Sergio Gutiérrez Patri le preguntó cómo estaba, al encontrarse con él en un pasillo del Estadio Chile el 12 de septiembre de 1973. El cantante también estaba demolido por la tortura. Horas después, oficiales del Ejército le dispararon 34 balazos y salieron a botar su cuerpo a la calle. NacÃ*a una trágica leyenda. Hoy, 31 años después, quien era el comandante del Estadio Chile usado como centro de prisión, teniente coronel (R) Mario ManrÃ*quez Bravo, fue procesado como autor intelectual de homicidio calificado por el crimen de VÃ*ctor Lidio Jara MartÃ*nez.
Hasta el 5 de diciembre de 2004 -la resolución del juez del Quinto Juzgado del Crimen Juan Carlos Urrutia tiene fecha 6 de diciembre- el Ejército nunca entregó al tribunal los nombres de los oficiales que estuvieron a cargo de los prisioneros del Estadio Chile y la identidad de quien fue su comandante. La persistente negativa del comandante en jefe, general Juan Emilio Cheyre, fue destacada ayer por el abogado querellante Nelson Caucoto.
Sin embargo “al ver que el Ejército seguÃ*a negándose a entregar esa información, decidimos recurrir a la gente, a los testigos, a los ex prisioneros del Estadio Chile, para que nos ayudaran a nosotros y al juez Urrutia, y finalmente lo logramos gracias a los medios de comunicaciónâ€?, dijo Caucoto. El abogado querellante que representa a Joan Jara, la viuda del artista, estaba ayer simplemente feliz.
“Hoy es un dÃ*a de fiesta para la cultura nacional. VÃ*ctor Jara sigue siendo un Ã*cono irremplazable en todo el firmamento cultural y artÃ*stico. Lo mataron simplemente por dedicar sus canciones, su arte y su folclor al mundo popular. Su muerte fue tomada casi como un trofeo por los militares, pero ahora VÃ*ctor Jara puede descansar en pazâ€?, expresó Caucoto y agregó “ahora iremos por los autores materiales de los disparos y las torturasâ€?. El abogado espera que ahora el general Cheyre entregue esa lista de oficiales “no creo que sea necesario que realice un nuevo seminarioâ€?, dijo con ironÃ*a, el abogado que lleva más de 25 años defendiendo a los familiares de las vÃ*ctimas.
“VÃ*ctor Jara fue golpeado de inmediato con pies, puños y culatazos de fusil por parte del personal militar. A continuación fue arrastrado al interior del recinto deportivo hacia un pasillo de grandes dimensiones donde continuó siendo objeto de maltratos y vejaciones, como golpes en distintas partes del cuerpo y en especial en sus manos, golpeadas con culatas de fusiles quedando reducidas a una sola llagaâ€?, estableció el juez Urrutia en su resolución de tres carillas.
El magistrado no hizo valer ni la amnistÃ*a ni la prescripción y a pesar de que se sabe que el cuerpo de VÃ*ctor Jara está sepultado en el Cementerio General, dictó el procesamiento por el delito de homicidio calificado. Para Caucoto, esa decisión jurÃ*dica “es la correcta porque (…) fue un prisionero de guerra y su asesinato es un grave crimen de guerra y un delito de lesa humanidad. De acuerdo a la legislación internacional de derechos humanos es inamnistiable e imprescriptibleâ€?. El dictamen del magistrado es similar a otro dictado hace dÃ*as por el ministro de fuero Jorge Zepeda, quien tampoco aplicó la amnistÃ*a al dictar condena por el caso de tres campesinos, aún cuando algunos de los cuerpos están sepultados.
Guitarra por fusil
El 11 de septiembre de 1973, el periodista Sergio Gutiérrez se encontró con VÃ*ctor Jara en la Universidad Técnica del Estado (hoy Usach), como lo recuerda en sus escritos. AllÃ* se inauguraba una exposición y varios entregarÃ*an su música, entre ellos también Quilapayún con la Cantata Santa MarÃ*a de Iquique. HabÃ*a unas 600 personas entre alumnos, profesores e invitados. Pero cerca de las diez de la mañana se dieron cuenta de la gravedad del momento. En ValparaÃ*so la Armada ya se habÃ*a alzado y controlaba la ciudad. Frente a La Moneda, los tanques tomaban posición. Entonces Gutiérrez le dijo a VÃ*ctor “compañero, parece que llegó el momento de cambiar la guitarra por el fusilâ€?. El cantante contestó “no compañero, yo no sé disparar. La guitarra siempre sirve, aunque sea para animar a los combatientesâ€?. A las seis de la mañana del 12 de septiembre, las centenas de personas que habÃ*an sido autorizadas por los militares a pernoctar en le UTE, fueron detenidas y conducidas al Estadio Chile.
El plan de Caucoto y el comandante ManrÃ*quez
Ante la negativa del Ejército para entregar los nombres de los oficiales a cargo del Estadio Chile, el abogado Caucoto, quien sostiene que es imposible que la institución no tenga esa información “y otras que sigue sin entregar en otros procesosâ€?, trazó un plan. Solicitó al juez Urrutia citar a declarar a una serie de altos mandos en retiro -entre ellos al ex dictador Pinochet- que cumplieron funciones en Santiago los primeros dÃ*as del golpe. Esa solicitud la hizo pública a través de la prensa. Al dÃ*a siguiente, a Caucoto lo llamaron cuatro ex prisioneros del estadio, entre ellos el senador Nelson Avila. Le dijeron quién era el comandante. AsÃ* llegaron al teniente coronel (R) ManrÃ*quez Bravo. No fue necesario citar a Pinochet. Los cuatro se carearon con ManrÃ*quez y lo reconocieron. Ahora Caucoto espera llegar a los oficiales autores materiales de masacrar a VÃ*ctor Jara, de la misma forma.
El periodista Gutiérrez afirma que en el Estadio, ManrÃ*quez les dijo “yo puedo torturarlos y lo haré. Puedo matarlos y lo haré. Para eso estoy autorizado por la Honorable Junta de Gobiernoâ€?.
-Te recuerdo Amada
-Duerme duerme negrito
-Puerto Mont.......
Inolvidable Victor Jara
Si encuentro por aca las canciones que recopile las subire en su memoria.
A pesar de la negativa del Ejército para aportar al tribunal los nombres de sus custodios
Tras 31 años, VÃ*ctor Jara tiene justicia
Jorge Escalante
La Nación
El juez Juan Carlos Urrutia procesó como autor intelectual del crimen del artista popular al teniente coronel (R) Mario ManrÃ*quez Bravo, quien en 1973 era comandante del centro de detención Estadio Chile. Ahora, el magistrado va tras los oficiales autores materiales de torturas y de 34 balazos.
¡Mira mis manos, mira mis manos... me las machacaron para que nunca más volviera a tocar la guitarra¡â€?. Fue la respuesta de VÃ*ctor Jara cuando el periodista Sergio Gutiérrez Patri le preguntó cómo estaba, al encontrarse con él en un pasillo del Estadio Chile el 12 de septiembre de 1973. El cantante también estaba demolido por la tortura. Horas después, oficiales del Ejército le dispararon 34 balazos y salieron a botar su cuerpo a la calle. NacÃ*a una trágica leyenda. Hoy, 31 años después, quien era el comandante del Estadio Chile usado como centro de prisión, teniente coronel (R) Mario ManrÃ*quez Bravo, fue procesado como autor intelectual de homicidio calificado por el crimen de VÃ*ctor Lidio Jara MartÃ*nez.
Hasta el 5 de diciembre de 2004 -la resolución del juez del Quinto Juzgado del Crimen Juan Carlos Urrutia tiene fecha 6 de diciembre- el Ejército nunca entregó al tribunal los nombres de los oficiales que estuvieron a cargo de los prisioneros del Estadio Chile y la identidad de quien fue su comandante. La persistente negativa del comandante en jefe, general Juan Emilio Cheyre, fue destacada ayer por el abogado querellante Nelson Caucoto.
Sin embargo “al ver que el Ejército seguÃ*a negándose a entregar esa información, decidimos recurrir a la gente, a los testigos, a los ex prisioneros del Estadio Chile, para que nos ayudaran a nosotros y al juez Urrutia, y finalmente lo logramos gracias a los medios de comunicaciónâ€?, dijo Caucoto. El abogado querellante que representa a Joan Jara, la viuda del artista, estaba ayer simplemente feliz.
“Hoy es un dÃ*a de fiesta para la cultura nacional. VÃ*ctor Jara sigue siendo un Ã*cono irremplazable en todo el firmamento cultural y artÃ*stico. Lo mataron simplemente por dedicar sus canciones, su arte y su folclor al mundo popular. Su muerte fue tomada casi como un trofeo por los militares, pero ahora VÃ*ctor Jara puede descansar en pazâ€?, expresó Caucoto y agregó “ahora iremos por los autores materiales de los disparos y las torturasâ€?. El abogado espera que ahora el general Cheyre entregue esa lista de oficiales “no creo que sea necesario que realice un nuevo seminarioâ€?, dijo con ironÃ*a, el abogado que lleva más de 25 años defendiendo a los familiares de las vÃ*ctimas.
“VÃ*ctor Jara fue golpeado de inmediato con pies, puños y culatazos de fusil por parte del personal militar. A continuación fue arrastrado al interior del recinto deportivo hacia un pasillo de grandes dimensiones donde continuó siendo objeto de maltratos y vejaciones, como golpes en distintas partes del cuerpo y en especial en sus manos, golpeadas con culatas de fusiles quedando reducidas a una sola llagaâ€?, estableció el juez Urrutia en su resolución de tres carillas.
El magistrado no hizo valer ni la amnistÃ*a ni la prescripción y a pesar de que se sabe que el cuerpo de VÃ*ctor Jara está sepultado en el Cementerio General, dictó el procesamiento por el delito de homicidio calificado. Para Caucoto, esa decisión jurÃ*dica “es la correcta porque (…) fue un prisionero de guerra y su asesinato es un grave crimen de guerra y un delito de lesa humanidad. De acuerdo a la legislación internacional de derechos humanos es inamnistiable e imprescriptibleâ€?. El dictamen del magistrado es similar a otro dictado hace dÃ*as por el ministro de fuero Jorge Zepeda, quien tampoco aplicó la amnistÃ*a al dictar condena por el caso de tres campesinos, aún cuando algunos de los cuerpos están sepultados.
Guitarra por fusil
El 11 de septiembre de 1973, el periodista Sergio Gutiérrez se encontró con VÃ*ctor Jara en la Universidad Técnica del Estado (hoy Usach), como lo recuerda en sus escritos. AllÃ* se inauguraba una exposición y varios entregarÃ*an su música, entre ellos también Quilapayún con la Cantata Santa MarÃ*a de Iquique. HabÃ*a unas 600 personas entre alumnos, profesores e invitados. Pero cerca de las diez de la mañana se dieron cuenta de la gravedad del momento. En ValparaÃ*so la Armada ya se habÃ*a alzado y controlaba la ciudad. Frente a La Moneda, los tanques tomaban posición. Entonces Gutiérrez le dijo a VÃ*ctor “compañero, parece que llegó el momento de cambiar la guitarra por el fusilâ€?. El cantante contestó “no compañero, yo no sé disparar. La guitarra siempre sirve, aunque sea para animar a los combatientesâ€?. A las seis de la mañana del 12 de septiembre, las centenas de personas que habÃ*an sido autorizadas por los militares a pernoctar en le UTE, fueron detenidas y conducidas al Estadio Chile.
El plan de Caucoto y el comandante ManrÃ*quez
Ante la negativa del Ejército para entregar los nombres de los oficiales a cargo del Estadio Chile, el abogado Caucoto, quien sostiene que es imposible que la institución no tenga esa información “y otras que sigue sin entregar en otros procesosâ€?, trazó un plan. Solicitó al juez Urrutia citar a declarar a una serie de altos mandos en retiro -entre ellos al ex dictador Pinochet- que cumplieron funciones en Santiago los primeros dÃ*as del golpe. Esa solicitud la hizo pública a través de la prensa. Al dÃ*a siguiente, a Caucoto lo llamaron cuatro ex prisioneros del estadio, entre ellos el senador Nelson Avila. Le dijeron quién era el comandante. AsÃ* llegaron al teniente coronel (R) ManrÃ*quez Bravo. No fue necesario citar a Pinochet. Los cuatro se carearon con ManrÃ*quez y lo reconocieron. Ahora Caucoto espera llegar a los oficiales autores materiales de masacrar a VÃ*ctor Jara, de la misma forma.
El periodista Gutiérrez afirma que en el Estadio, ManrÃ*quez les dijo “yo puedo torturarlos y lo haré. Puedo matarlos y lo haré. Para eso estoy autorizado por la Honorable Junta de Gobiernoâ€?.
-Te recuerdo Amada
-Duerme duerme negrito
-Puerto Mont.......
Inolvidable Victor Jara
Si encuentro por aca las canciones que recopile las subire en su memoria.